30 de noviembre de 2013

Lisboa: semana 3

Ya llevo tres semanas en la ciudad de la saudade, y aún no me muerto. Esta semana tiene de especial varios aspectos. Se trata de la semana de la correspondencia, ya que he empezado a enviar postales y me ha llegado la primera carta-postal de Madrid, de mi amigo Sergio. También ha sido el (re)encuentro con Sebas, al que me une Mj y Granada y la Erasmus y los blogs y la música.
Yo comiendo pasteis de nata; ese pañuelo me robaron una noite de cerveja
Estoy musical, estoy lleno de cosas.
Qué semana extraña de sueños torcidos, de noches en vela, horarios encontrados y gente bonica. Fui el martes a un lugar maravilloso que se llama Chapito a escuchar algo de fado rodeado de gente maravillosa. La ciudad me ha ganado la partida, sí. Viviré aquí un tiempo, me dije la primera vez que vine. Supongo que éste es el tiempo.
Los azulejos son el elemento ornamental más tradicional y popular. Es un poco nazarí, ¿no?
Me estoy empezando a aficionar al café portugués, las típicas bicas de un trago y palante. Además, en esta semana he tomado la decisión absurda de adoptar a uno de los bebés de Blanquita y traerlo conmigo en enero. Se llama Truman, porque Capote sonaba demasiado sonoro; de haber sido un gato, se llamaría Kerouac, pero bueno...
A la vuelta de la esquina, el Parlamento
El otro día, mientras iba a Correos, me encontré una manifestación a la vuelta, y es lo que tiene vivir junto al Parlamento en tiempos convulsos, que día sí día también hay algún tipo de manifestación/protesta.
Sigo comiendo de miedo, conociendo gente, visitando la ciudad, entro, salgo, hago fotos, me he comprado ya un libro de Saramago en portugués. No sé cuánto puede durar este estad(i)o antes de volverse uno loco o sucumbir a las circunstancias, pero de momento Lisboa me está salvando, cada vez me acuerdo menos de lo que no me debo acordar y cada vez más proyectos, más cosas en las paredes de mi habitación, cada vez más libros, librerías, lugares fascinantes.
En definitiva, cada vez me doy más cuenta de que Lisboa, venía a salvarme, de que a veces las tripas pueden más que el pecho o los sesos, y hay que aferrarse a ellas con toda su mierda y su sangre y su colon irritable.
Ya tengo el billete a Madrid por Navidad, pues me iré en tren nocturno toda la noche y pasaré un par de días en Madrid. Luego iré a Granada algún rato, espero, y echaré de menos Madrid esas semanas. Además, en breve tendré la pequeña compañía del héroe de la casa, el adorable y aventurero Truman que, ahora sí, viene a arruinarme :P
Truman aún no es consciente de lo que se le viene encima, pero <3

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