27 de septiembre de 2012

Madrid: una guía de supervivencia 2/2

Si hace dos días hablaba de lo que había aprendido de Madrid en este año como si nunca fuera a volver, ayer mismo me confirmaron que vuelvo a la capital, que tengo un trabajillo de media jornada que me permite pasar otro año ahí, de modo que en mejor momento no he podido empezar este listado ilógico y desordenado. Más aspectos que cubrir en mi vida madrileña:

COMPRAS
Ropa no vas a necesitar mucha, y lo sabes, sobre todo ahora que vas a llevar uniforme en el trabajo. Cuando quieras ropa, la opción barata es el Primark, el mismo que te salvó el pellejo durante la Erasmus, que está a un paseo pero se puede llegar en bus o metro. Si quieres algo más interesante, vete a lo genérico rollo H&M, Pull&Bear, Springfield... donde siempre puedes dar con algo bonico a buen precio. Si quieres algo distinto, bichea en las tiendas que rodean Tribunal. Entre Chueca y Malasaña estás servido de ropa guay, aunque igual el presupuesto es más ajustado.
Y Blanco también.
   Pero no pretendas engañar a nadie, porque a ti la ropa te la suda. Lo que te gustan son las tiendas de tontás, y Madrid está llena de ellas, aunque te gusta llamarlas tiendas de ideas, ese lugar donde encontrar los regalos idóneos, donde pasar horas y horas de admirar ideas y esperar a que llegue el día en que tengas dinero para adquirir artículos tan inútiles como un puzzle en blanco o un cuaderno japonés. Hablo de cadenas como Muji o Tiger, incluso Vips. La particularidad de ellas es que están llenas de objetos de uso doméstico con grandes ideas de diseño, pequeñas tonterías que lo hacen todo más bonito. Esas tiendas te encantan, ¿sabes? Si eso, también tienes las tiendas que hay en la calle del Penta o todas las de segunda mano y vintage de Malasaña, aunque el precio sube en según qué sitios.


LIBROS
Gastas más dinero en libros que en ropa o en comida. Por eso es conveniente que conozcas unas cuantas librerías de Madrid. Podemos empezar, no sé, por la última en abrir, ni más ni menos que la Central en Callao, con una tienda nueva y bonita, buen catálogo en otros idiomas, cafetería, varias plantas, un lugar agradable, aunque la sala que tienen reservada a los lectores tiene unas sillas con pinta de cualquier cosa salvo cómodas. Con todo, te gusta. Le daremos el aprobado.
Tu preferida, como la de tanta gente, es Tipos infames. Una librería cuyo lema es libros y vinos te tiene que gustar por huevos. Está en una de tus calles preferidas de Madrid, junto a San Ildefonso, donde el Burger Lab. ¿Qué tiene de especial? Los dependientes son majos, el catálogo es IMPRESIONANTE en el sentido de que es una selección finísima. Se nota que la gente que lleva la librería sabe de literatura. Lo mejor de Acantilado, Seix Barral, Anagrama, Vaso Roto, Alpha Decay, Blackie Books... de verdad, eso es lo que más te enloquece. En cuanto al espacio, cuenta con dos plantas, la de la calle, donde están el bar-librería, y la subterránea, que emplean para exposiciones y presentaciones de libros y tal. En definitiva, mola. Yo soy un ignorante en cuanto a vinos, pero para eso están, para asesorarte un poco, recomendarte y venderte la botella que tienes que regalar a ese compromiso ineludible. Tomas tu café, ojeas los libros en un sillón, charlas, eres feliz...
Un lugar de culto al libro como objeto: Panta Rhei, frente al mercado de Fuencarral, en una perpendicular con Fuencarral. En esta librería todos los libros son preciosos, físicamente preciosos, quiero decir, maravillas de edición. Libros de arte, cuadernos de viaje, plantillas de stencils, arte urbano, ilustraciones de aúpa... Evidentemente, aquí no es todo tan asequible, de modo que hay que reservarse para sorprender a visitas y hacer regalos muy especiales.
Más librerías en Madrid, por ejemplo la mítica Arrebato, en una paralela a San Vicente Ferrer, y una en Sol de las de toda la vida, que además está en la calle de una pastelería donde ponen pasteis de Belem, para que te acuerdes de Lisboa de vez en cuando. En Embajadores tienes Traficantes de Sueños, una librería con muchas iniciativas culturales, presentaciones, talleres y demás.
Tienes también, cómo no, las cadenas que tantas veces te han alegrado, sobre todo FNAC, donde lo encuentras todo. Y cómo no, Jose, las compras online con su riesgo de sablarte cuando menos te lo esperas.

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