13 de noviembre de 2013

Proyectos literarios en curso

Me he propuesto sólo una cosa de mi experiencia lisboeta: volver con dos novelas terminadas. Teniendo en cuenta que tengo al menos seis o siete proyectos en mente, debería ponerme en serio y cerrar dos de ellas. Así, voy a hacer recuento de todas las novelas en las que trabajo o he trabajado de un tiempo a esta parte:

1. A Road Novella: la historia de Anna y Alvy, ese viaje de descubrimiento, de locura, de sexo, droga y rock and roll a través de una Europa extraña y fantástica. Lo que comenzó como un divertimento se ha convertido en uno de los proyectos más divertidos e interesantes en los que me he embarcado. Tuve una idea para reinterpretar lo que había escrito hasta la fecha, y aunque supondrá mucho trabajo adicional, me siento capaz de terminar un producto gamberro, divertido y muy juvenil. Posmodernidad a saco, claro está, en esta novela adulta.

2. La extinción de los dinosaurios: la última novela que he comenzado se trata de una novela infantil. La historia de cinco ancianos de cien años que emprenden la aventura de sus vidas en un viaje para ayudar al nieto de uno de ellos. Es divertidísimo trabajar en esto, lograr un tono alucinado, inocente y tierno, e idear todos los absurdos de la literatura infantil sin tomar por estúpidos a mis lectores. Barajo la posibilidad de una segunda novela-continuación, aunque aún se trata de una idea muy verde.

3. Queridos niños: mi proyecto gordo, la obra magna, la novela gracias a la cual entré en la Residencia de Estudiantes, que apenas he tocado desde entonces por la complejidad formal de la propuesta. Este mundo sin adultos con su homenaje a la literatura de género me provoca igualmente amor y terror, porque supone una implicación demasiado elevada. Supongo que, llegado el día, concluirá, y por ella habrán pasado vidas y vidas y personas. Los protagonistas son niños, sí, pero los conceptos que trata y el desarrollo de la técnica la acerca más a un tipo de lector con ganas de afrontar retos literarios.

4. Los siete eternos: tras acabar El Desencantador, tuve claro que era el momento de expandir ese universo, pues había creado una mitología rica que daba mucho juego. Además, la intención era acercarme a un perfil de lector mayor, más cercano a la veintena que a la propia adolescencia, así como un giro de la fantasía a la ciencia-ficción. Esta novela de héroes y villanos se aproxima más a X Men o a Chronicle que a la novela de la que parte, y puede funcionar muy bien.

5. En el desván: novela infantil sobre magia y brujas, también primera parte de una saga. Aunque en este caso trataré de alejarme de temas peliagudos (principal pero que se le puede poner a la literatura infantil), el tono ha virado a una oscuridad que en principio no pretendía. Además, entra en juego la complejidad estructural de una saga plagada de saltos en el tiempo y decisiones locas, como que todas las novelas tengan una revelación bomba y terminen en jugosos cliffhangers.

6. Librojuego: nuevo proyecto en el que me embarco. Aún no sé casi nada, aunque es a todas las luces uno de los retos que más dolores de cabeza me van a provocar. Sólo por el hecho de la estructura me costará la vida. Sólo tengo un par de ideas generales que pueden dar mucho juego en el planteamiento inicial, aunque tengo que desarrollar la historia que quiero contar.

Que recuerde, estos son los proyectos en los que trabajo en la actualidad. Como veis, hay un poco de todo, muchos puntos en común y un enfoque cada vez más claro hacia lo infantil-juvenil, aunque todo se andará.

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