16 de diciembre de 2014

Premio Nosferatu por "La cajita"



Hace demasiado tiempo, más de un año, tal vez dos, me propuse escribir un relato para la revista de terror fosco Calabazas en el trastero, en la cual ya había tratado de publicar algo anteriormente sin éxito (recuerdo un relato terrible para el monográfico Arañas, y un relato que aún me fascina para el de Peste), de modo que empecé a reflexionar sobre el tema de la convocatoria vigente, Supersticiones, y lo cierto es que la idea estaba clarísima. Hay veces en las que para que una idea cobre forma necesitamos darle muchas vueltas, estudiar el tema, investigar antecedentes, homenajear, etc. En este caso, la idea, sencilla y clara, tenía forma de bombilla iluminada sobre mi calavera. Una sucesión de infortunios que le ocurren a alguien en absoluto supersticioso, alguien como tú o yo, personas a las que la suerte nos da igual, porque la suerte que tenemos es la suerte que nos labramos, ¿cierto? Os dejo con la nota de prensa con la que casi me enteré de la noticia y con dos opiniones que conciernen a mi relato: 


El relato de Jose Alberto Arias Pereira, "La cajita", ha sido galardonado por los lectores de Calabazas en el trastero: Supersticiones con el Premio Nosferatu. El autor recibirá de la mano de la Biblioteca Fosca, por ello, una réplica en póster de la fabulosa ilustración de David M. Rus.


Para mí "La cajita", por ejemplo, es de los mejores de la antología -junto al tuyo, por cierto-. Sin embargo, veo que a varios lectores les ha resultado confuso en algunos aspectos. La cajita (José Alberto Arias Pereira) El autor juega con una multitud de supersticiones para reflexionar al final sobre lo inevitable del destino, convirtiendo muchas supersticiones más clásicas en simples augurios más que en cosas a evitar. El resultado es un relato bastante ágil y entretenido, e incluso algo ligero pese a lo terrible de la trama.

“La cajita”, de José Alberto Arias Pereira, te remueve las entrañas. En el género de terror hay un tipo de historias que pueden producir malestar, y si eso se considera un logro, desde luego hay que aplaudir al autor, que en torno a un accidente doméstico con bebés de por medio te lo hace pasar realmente mal en una delirante narración repleta de “y si hubiera hecho esto...”.

El autor juega con una multitud de supersticiones para reflexionar al final sobre lo inevitable del destino, convirtiendo muchas supersticiones más clásicas en simples augurios más que en cosas a evitar. El resultado es un relato bastante ágil y entretenido, e incluso algo ligero pese a lo terrible de la trama.

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