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16 de abril de 2022

En esto ando dos años después

 Si en 2020, justo antes de empezar la pandemia, hice una especie de índice de proyectos posibles, toca, ahora que parece que el mundo retoma cierta normalidad, volver a poner orden en todas las ideas que barajo para libros en marcha. Partamos de que el año pasado, de la nada, me nació una novela corta publicada en Historias Pulp #El Exorcista. Algo que escapa a toda lógica fue un pequeño milagro, una historia que nació con capacidad fugaz y ahí está, redonda y terrorífica, digo pequeño milagro, sí, porque a veces hace falta que alguien nos diga que esto tiene sentido. Arranco 2022 con el firme propósito de escribir, de terminar cosas, de ponerles fecha a publicaciones, y los principales proyectos que me ocupan son los siguientes:

Tarde y mal

La novelita adulta, sí. La que comencé hace dos o tres años con enorme entusiasmo, he tratado de posponer con diferentes excusas (que si tengo que leer tal o cual libros que sí he comprado, que si tengo que darle estructura, esperar a que coja forma, darle aire para que el Tiempo ejerza de editor inequívoco) que se me agotan. He de reconocer que siempre que la retomo, acabo escribiendo dos o tres capitulitos del tirón, porque son muchos años con Isabel y Rosa en mi cabeza, son muchas experiencias en carne propia que deseo trasladar a este libro, pero no la retomo con la frecuencia ni la decisión con que debería. Se me acaba el plazo que me autoimpuse para tenerla lista, que son los treinta y cinco, así que a ver si pongo orden en mi vida y mis prioridades, porque creo que, bien trabajada, podría ser esta novela la gran alegría de mi vida.

Piel de pollito: Detective de sustos

También hace unos años nació este concepto de novelas detectivescas infantiles con elemento sobrenatural. Nació con fuerza, escribí bastante, hice muchos planes y estructuré con detalle el que debía ser el primer libro de una serie. Piel de Pollito, una niña pequeña, rechoncha, miope y cobarde, se convierte en detective de fenómenos paranormales un poco a su pesar. Más adelante tuve ideas para varios libros, y de hecho utilicé una para escribir un relato entero para una convocatoria que no fue seleccionado, por lo que, si este primer título sale adelante, al menos tengo el esqueleto de lo que podría ser una segunda o tercera novelita infantil. La he releído varias veces y me resulta muy divertida, con ese humor tan Manolito que es el único que entiendo y una protagonista que es un caramelo. A principios de año me dije que debía trabajar en ella y tres meses más tarde la intención es la misma, así que parece que, esta vez sí, tendremos librito infantil.

Así comienzan todas las historias de amor

Más que un proyecto nuevo es un refrito. Aunque hace unos años tuve la intención de publicar a través de Wattpad la primera novela que escribí en torno a los 18 años, La dama de Oriente, la dejé medio olvidadaa y medio publicada. Ahora, en 2022, he decidido recopilar bajo un mismo título todos los relatos de amor  que he escrito en los quince años que llevo escribiendo. No son muchos y, más allá del género (romántico tocado de fofrma más directa o tangencial), poco tienen en común, pero me pareció buena idea aprovechar estas historias para que cobraran cierta vida aunque sea en la plataforma digital. Así comienzan todas las historias de amor no satisfará a quien busque las tradicionales historias de amor con final feliz. Tampoco creo que estos relatos sean tristes, pero creo que todos guardan en el alma de la historia una melancolía, un deseo de trascender qeu me han hecho darles esta nueva oportunidad. En función de cómo funcione el proyecto, tal vez me plantee integrar aquella novelita de carretera que nunca terminé y que es triste y loca, cuya existencia gira en torno a dos o tres grandes historias de amor.

Con respecto al resto de proyectos de los que he hablado largo y tendido en anteriores recuentos de mi actividad literaria, prefiero ni volver la vista atrás para darles prioridad a estas gestas en las que ando metido. Sólo puedo destacar que La traición de Wendy estuvo a punto de reeditarse hace dos años aunque finalmente no salió adelante (aunque al menos se encuentra revisada por completo y aumentada con material inédito), y que La extinción de los dinosaurios sigue siendo mi as bajo la manga. Estoy convencido de que, llegado el momento, podrá encontrar la salida que necesita. Por otro lado, Jándula se transformó en Dejad que os hable de Jándula, una novela vampírica de terror, que está bien empezada y, con cierto trabajo estructural, podría salir adelante.



8 de julio de 2014

Dinosaurios extintos

Ya terminé la novela.
Como si hubiera medido los días que me quedaban en Lisboa, la he terminado justo a tiempo. ¿A tiempo de qué? De volver triunfador, con un bebé bajo el brazo. Ha sido un parto lento y fácil, tranquilo. La extinción de los dinosaurios ha terminado como vino, sin hacer mucho ruido, de noche, entre sueños y teorías disparatadas. Ahora ha llegado el momento del arrepentimiento: modificar cosas, añadir detalles, perfilar personajes, si bien lo he tenido clarísimo desde el principio.
Me niego a poner un punto y final.
He trabajado con unos personajes tan fascinantes que me siguen naciendo historias en las circunvoluciones del cerebro. Brotan aquí y allí. La novela la están valorando ya una editora, una agencia literaria y pronto irá camino de un premio gordo. Con suerte, antes de que acabe el año tendré noticias. Tal vez otra novela en camino, claro está.
¿Conoces esa sensación de tristeza e infinito al terminar un libro? Imagina que hubieras escrito ese libro.
Por eso estoy aferrándome ahora a mil proyectos distintos. Lo primero que hice nada más terminar la novela fue completar un relato kafkiano sobre kaijus y monstruos gigantes. Ya está dentro de una antología a publicar próximamente. También me he sumergido en un relato de terror ambientado en plena Guerra de Corea, pequeña obsesión desde que leí El ladrón de morfina de Mario Cuenca Sandoval. También eché un nuevo vistazo a A Road Novella, que tiene todas las papeletas para convertirse en mi proyecto prioritario, si bien también retomé En el desván, la novela infantil sobre brujas y giros locos.

Me quiero hacer un nuevo tatuaje tras el del año pasado. Entonces le tocó a Javier Egea; en esta ocasión, a César Vallejo. En cualquier caso, todo se andará...
Por lo pronto, lo único que sé con certeza es que el viernes Truman y yo estaremos camino de Madrid, y pasaremos el verano en el pueblo.
Al menos, no me faltan los proyectos. A continuación os dejo un primer vistazo al nuevo concepto que trato con los Dinosaurios, y que podría convertirse en un proyecto más grande de lo previsto en su momento:


20 de enero de 2014

La del velocirraptor


Ya sabéis que uno de los proyectos en los que trabajo con más ahínco es una novela infantil, La extinción de los dinosaurios. De hecho, he ido posponiendo los demás porque este proyecto estaba clarísimo, y esta Navidad ha dado pasos de gigante (o de T-Rex, para el caso), así que ya he alcanzado al menos un tercio de la novela, y se va dibujando el camino de los personajes hacia un desenlace emotivo y sorprendente. De hecho, ya hay quien se empeña en que escriba una continuación, aunque me parece que ésta es la ocasión en que más claro he tenido dónde comienza y termina una historia, y sobre todo la necesidad de dichos límites.
La extinción de los dinosaurios puede ser el libro más amable que he escrito nunca, divertido y tierno, absurdo y lleno de aventuras y personajes identificables. La gesta de los dinosaurios puede funcionar muy bien no sólo entre un público infantil, ya que al final resulta imposible contener el tono sencillo e irme por las ramas, pero puede resultar una novela muy digna, de esas que trascienden etiquetas y géneros y límites.
Si todo marcha bien, calculo que a finales de marzo podría estar más que terminada. Desde aquí os animo, por si queréis saborear pequeñas pinceladas sobre el proceso de creación y guiños, a que os paséis por el blog que he creado para la ocasión y que he enlazado unos párrafos más arriba. Mientras tanto, cómo no, sigo tratando de encontrarle hogar a El Desencantador, el proyecto más inclasificable que me dio por parir, pero también en uno en los que más creo...