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16 de abril de 2022

En esto ando dos años después

 Si en 2020, justo antes de empezar la pandemia, hice una especie de índice de proyectos posibles, toca, ahora que parece que el mundo retoma cierta normalidad, volver a poner orden en todas las ideas que barajo para libros en marcha. Partamos de que el año pasado, de la nada, me nació una novela corta publicada en Historias Pulp #El Exorcista. Algo que escapa a toda lógica fue un pequeño milagro, una historia que nació con capacidad fugaz y ahí está, redonda y terrorífica, digo pequeño milagro, sí, porque a veces hace falta que alguien nos diga que esto tiene sentido. Arranco 2022 con el firme propósito de escribir, de terminar cosas, de ponerles fecha a publicaciones, y los principales proyectos que me ocupan son los siguientes:

Tarde y mal

La novelita adulta, sí. La que comencé hace dos o tres años con enorme entusiasmo, he tratado de posponer con diferentes excusas (que si tengo que leer tal o cual libros que sí he comprado, que si tengo que darle estructura, esperar a que coja forma, darle aire para que el Tiempo ejerza de editor inequívoco) que se me agotan. He de reconocer que siempre que la retomo, acabo escribiendo dos o tres capitulitos del tirón, porque son muchos años con Isabel y Rosa en mi cabeza, son muchas experiencias en carne propia que deseo trasladar a este libro, pero no la retomo con la frecuencia ni la decisión con que debería. Se me acaba el plazo que me autoimpuse para tenerla lista, que son los treinta y cinco, así que a ver si pongo orden en mi vida y mis prioridades, porque creo que, bien trabajada, podría ser esta novela la gran alegría de mi vida.

Piel de pollito: Detective de sustos

También hace unos años nació este concepto de novelas detectivescas infantiles con elemento sobrenatural. Nació con fuerza, escribí bastante, hice muchos planes y estructuré con detalle el que debía ser el primer libro de una serie. Piel de Pollito, una niña pequeña, rechoncha, miope y cobarde, se convierte en detective de fenómenos paranormales un poco a su pesar. Más adelante tuve ideas para varios libros, y de hecho utilicé una para escribir un relato entero para una convocatoria que no fue seleccionado, por lo que, si este primer título sale adelante, al menos tengo el esqueleto de lo que podría ser una segunda o tercera novelita infantil. La he releído varias veces y me resulta muy divertida, con ese humor tan Manolito que es el único que entiendo y una protagonista que es un caramelo. A principios de año me dije que debía trabajar en ella y tres meses más tarde la intención es la misma, así que parece que, esta vez sí, tendremos librito infantil.

Así comienzan todas las historias de amor

Más que un proyecto nuevo es un refrito. Aunque hace unos años tuve la intención de publicar a través de Wattpad la primera novela que escribí en torno a los 18 años, La dama de Oriente, la dejé medio olvidadaa y medio publicada. Ahora, en 2022, he decidido recopilar bajo un mismo título todos los relatos de amor  que he escrito en los quince años que llevo escribiendo. No son muchos y, más allá del género (romántico tocado de fofrma más directa o tangencial), poco tienen en común, pero me pareció buena idea aprovechar estas historias para que cobraran cierta vida aunque sea en la plataforma digital. Así comienzan todas las historias de amor no satisfará a quien busque las tradicionales historias de amor con final feliz. Tampoco creo que estos relatos sean tristes, pero creo que todos guardan en el alma de la historia una melancolía, un deseo de trascender qeu me han hecho darles esta nueva oportunidad. En función de cómo funcione el proyecto, tal vez me plantee integrar aquella novelita de carretera que nunca terminé y que es triste y loca, cuya existencia gira en torno a dos o tres grandes historias de amor.

Con respecto al resto de proyectos de los que he hablado largo y tendido en anteriores recuentos de mi actividad literaria, prefiero ni volver la vista atrás para darles prioridad a estas gestas en las que ando metido. Sólo puedo destacar que La traición de Wendy estuvo a punto de reeditarse hace dos años aunque finalmente no salió adelante (aunque al menos se encuentra revisada por completo y aumentada con material inédito), y que La extinción de los dinosaurios sigue siendo mi as bajo la manga. Estoy convencido de que, llegado el momento, podrá encontrar la salida que necesita. Por otro lado, Jándula se transformó en Dejad que os hable de Jándula, una novela vampírica de terror, que está bien empezada y, con cierto trabajo estructural, podría salir adelante.



6 de diciembre de 2021

Mi última novela en audiolibro


Como ya he hablado otras veces en este blog, 2021 siempre será para mí el año en que publiqué una inesperada novela, Algo que escapa a toda lógica, ya que esta nació como relato que se me fue de las manos.

A su publicación en digital y papel dentro del número 5 de la revista Historias Pulp, ahora se suma la audionarración elaborada por la misma editorial en varios medios: Youtube, ListenNotes e Ivoox, como si se tratara de un nuevo podcast. Claro que es mucho más. La perfecta dicción del narrador y la música de fondo incrementan la sensación de intranquilidad a medida que la narración se desenvuelve.

Y  es ahora cuando empiezo a hablar de novela porque su lectura alcanza las 2 horas y 56 minutos, por lo que es perfecta para un viaje, para una tarde de frío con un chocolate caliente mientras la lluvia lame la ventana. Estoy muy contento con el resultado, ya que además se trata de la primera vez (salvo algún cuentecillo que me locutaron en Radio 3) que puedo disfrutar de una historia escrita por mí y leída por otra persona. Me ha llegado como la novela de un tercero, como si hace un año no hubiera estado yo peleándome con documentación y esquemas de estructura y otras técnicas literarias para encajar mi narrativa dentro de la primera película de El exorcista.

Ahora esta historia que ya no es mía os pertenece.

Escuchar en Youtube

Escuchar en Ivoox

Escuchar en ListenNote

14 de agosto de 2021

Publicación: "Algo que escapa a toda lógica"

Hace poco hablaba en este blog de las buenas noticias que traía el año: me proclamaban ganador del Quinto Concurso Historias Pulp: El exorcista.

La principal alegría para mí era el reconocimiento a mi trabajo y una nueva publicación que vería la luz tanto en digital como en papel. A espera de que me llegue el monográfico impreso, me gustaría compartir el enlace de descarga por si alguien quiere leer mi terrorífico relato. Tras el comienzo que comparto a continuación, basta con hacer click en la imagen para descargar el pdf (mi participación, a partir de la página 315).

Algo que escapa a toda lógica

Susan Glover entró en la clínica como siempre, con ese gesto tan característico suyo de descolgarse el bolso de un hombro mientras se colocaba la bata de médico en el brazo contrario. Laura le aplaudió desde admisión.

—Menos guasa —dijo la doctora.

—Hay apuestas por aquí —avisó la chica. —Alguien, y no confesaré de quién se trata, dice que un día te colocarás la bata por encima del bolso y entrarás así a planta.

—Dile a Deon que cualquier día le corto el grifo, y adiós Enantyum.

Subió por las escaleras. No le gustaba perder tiempo frente a un ascensor a menudo saturado de enfermos, familiares y personal de la clínica. Se cruzó con dos jóvenes enfermeras que cuchicheaban entre sí, pero apenas fue capaz de distinguir lo que decían, sólo “Sí, sí, la actriz” y “Mi madre no se lo va a creer”. Ya en su planta, pasó por su despacho sin detenerse siquiera y se encaminó hacia el puesto de enfermería. Deon la observó con sorpresa y le llamó la atención, pero ella no le dio tiempo a decirle nada. Llegaba media hora tarde, y no le gustaba. 

—Susa… —llegó la voz de Deon a su espalda.

Había alguien en el pasillo donde sólo se permitía personal hospitalario. Susan se acercó a la anciana que aguardaba en la puerta con una bolsa de papel entre las manos.

—Señora Conroy, no puede estar aquí.

—Buenos días, doctora —dijo la mujer con una sonrisa tierna. Todo en la señora Conroy desprendía ternura, desde sus ojos verdes y cansados a su pelo como algodón recogido en un moño bajo o su ropa anticuada, la chaqueta de punto granate y la falda de cuadros hasta los tobillos. —Lo siento, pero esta noche David me ha hecho una visita.

—David está en coma, eso es imp…

—En sueños, claro. Y no podía dejar de venir.

Susan miró entonces por la ventana que daba a la habitación, donde el hijo de la señora Conroy descansaba igual que el día anterior, los meses anteriores e igual que hacía dos años, cuando lo habían traído por primera vez. Ya estaba acostumbrada a las visitas de la anciana, pero en ocasiones debía recordarle los límites. Había nueve pacientes en coma profundo, y un estricto horario de visitas para que todo funcionara como la seda. No querían que los visitantes llegaran mientras estaban aseándolos y vieran las llagas y escaras propias del encamamiento o que molestaran durante las sesiones de fisioterapia.

—He hecho magdalenas —añadió la anciana mientras le ofrecía la bolsa de papel. —Con arándanos y mantequilla.

Susan sonrió. La mujer había averiguado que esas eran sus preferidas, y aceptó el presente.

—No se va a despertar —dijo a la neuróloga, su afirmación convertida en pregunta.

Tal y como habían hecho siempre esos años, Susan interpretó su papel. Negó con la cabeza con resignación en la mirada, y la señora Conroy le sonrió entre lágrimas. Entonces, por primera vez en dos años, la anciana le dio la réplica:

—¿Pues sabe qué, doctora? Yo sé que se va a despertar.

27 de febrero de 2014

Monstruos del mar


Hace unos años, en concreto 2, me propusieron formar parte de una antología cuyo tema central era la sirena. Si bien el tema de escribir un relato de terror en torno a la misteriosa figura de una sirena ahora me resulta atractivo, en su día no me decía nada, de modo que decidí pasar del tema. No obstante, Victor Conde, el responsable del cotarro, amplió el radio de acción a demás criaturas marinas, lo cual me lo ponía mucho más fácil. Sin embargo, el propio hecho de que me lo pusiera más fácil me volvió a echar atrás. A mí del mar sólo me interesaban, como fuente de leyendas, los barcos fantasma. De hecho, llevaba varios años con la esperanza de dar vida al Mary Celeste, uno de los barcos fantasmas más legendarios. Caí en la cuenta de que aquello ya había sucedido en "El triste despertar de Sofia Triggs", nada más y nada menos que en 2008. De modo que ahí estaba de nuevo con los barcos fantasma y un mar lleno de terrores húmedos y antiguas leyendas de mar (ora mis veranos de playeo en Salobreña, ora mi afición por el género), incapaz de orquestar un horror a la altura. La Residencia de Estudiantes, sabido es de sobra por todos, supuso para mí una escuela infinita de paciencia y fábrica de ideas. Al fin di con la idea apta para formar parte de esta antología en potencia.
Dos años más tarde llega Monstruos del mar. Una antología de terror submarino (Tombooktu, 2014), compilada por Victor Conde en una edición mimada en forma y fondo. Le di la enhorabuena personal a Victor por su excelente labor para sacar adelante un libro bonito donde, además, la calidad de las propuestas está garantizada, dado que los autores son escritores profesionales que forman parte de la Asociación española de escritores de terror (NOCTE). Os animo a que leáis este maravilloso libro y os perdáis por sus páginas frías y saladas donde caben cantos de sirena y tentáculos, así como mi relato "Este barco nunca dormirá", producto de aquellos días de ideas y miedo a la página en blanco que se tradujeron en una sucesión de hechos poco afortunados.
El libro se puede conseguir aquí.

25 de junio de 2012

Queridos niños: El Resplandor


Como ya sabéis, como ya sabe todo el mundo siempre me ha fascinado el terror como género por encima de los demás. Cierto, uno de mis escritores preferidos es Stephen King, de quien he leído muchísimas novelas. También idolatro a los clásicos Poe y Lovecraft, a quienes llegué a través de King. Además, de mis autores en lengua española admiro profundamente a José Carlos Somoza, a quien he tenido el honor de conocer y compartir proyecto literario (Hijos de Mary Shelley).
     El principal reto de la novela en que llevo trabajando casi dos años es la intención  de servir de homenaje a géneros tradicionalmente denostados: distopía, pulp, terror, noir... Sí, la literatura de género es fascinante, pero establece unas normas, un  lenguaje muy concreto si queremos que funcione. La segunda parte de la novela Queridos niños es, sin ir más lejos, una de terror que comienza cuatro años después de la primera parte tras una elipsis intencionada. Esto me permite resetear y reestablecer las normas de relato, destacar la evolución de los protagonistas y deformar el universo creado hasta la fecha para darle una forma determinada, en este caso de novela de terror.
     ¿Cómo me planteo escribir una novela de terror? Naturalmente, partiendo de lo sobrenatural. Personajes que creen ver cosas, que creen oír cosas, que tienen miedo del mundo que les atañe... Pero también las amenazas reales, las leyendas urbanas que persisten con los años y se deforman y les nacen tumores... Personajes puestos entre la espada y la pared, esto es, en situaciones límite (amenazas externas, desequilibrio emocional, aislamiento...) que tienen que tomar decisiones duras a pesar del pánico que los paraliza. Emplear la fe como arma, enfrentar bandos a raíz de la fe, porque religión y terror siempre han funcionado de la mano (ahí están sagas como REC o El exorcista). La intención, después de todo, es dejar al lector hecho polvo, emocionalmente exhausto
     ¿Cómo se compone una novelita de terror? Yo, por ejemplo, y aquí van spoilers, incluyo una violación, una persecución, un asalto, ataques al más puro estilo KKK, oraciones, credos, salmos, rumores, criaturas salvajes, desapariciones, un suicidio, enfermedad, droga, telepatía... Un cóctel protagonizado, y aquí viene lo gordo, por niños. Niños buenos, niños malos por naturaleza, niños asesinos, niños dictadores, niños inocentes, niños niños...
     Y hoy vengo a hablar de esto porque ayer volví a ver El resplandor, la versión de Kubrick, si bien también me propongo echar un vistazo a la miniserie de 1997, y he decidido retomar la novela, ya que en su día la dejé por la mitad, pero quiero reconocer las herramientas del terror, y, por las lecturas que llevo hechas al respecto este año, todo consiste en generar una tensión, unas expectativas que confluyen en un clímax o un anticlímax, ya que el lector disfruta del viaje, no del aterrizaje. En esa tensión creciente es donde el lector segrega hormonas y sustancias que le aceleran el pulso, toma adrenalina, y le hacen querer seguir a pesar de que sufre. Por mi parte, lo tengo clarísimo, pretendo llevar todas las situaciones a las consecuencias más terribles, y os aseguro que hay cosas peores que la muerte.
     El resplandor fue la novela que dio origen a Queridos niños, en concreto su hotel, el majestuoso y terrible Overlook, a partir del cual nació mi Mar de Luz a pie de playa en la costa almeriense, un hotel que también contiene secretos y una lucha por sobrevivir, porque el hotel parece reclamar constantemente a sus moradores que no se alejen de él, y es imposible acallar la voz de un edificio maldito.

16 de abril de 2012

Juventud sin futuro: la literatura puede salvar el mundo

Publiqué mi primera novela con 22 años.
     Empecé a escribir con quince, dieciséis. No sabía, nadie me había enseñado. Como en muchas otras cosas, fui autodidacta. A veces fantaseaba con estudiar Periodismo, ya que al parecer era lo más aproximado a escribir que se podía estudiar en España. Como ocurre en las mejores historias, no pudo ser y al final hice Traducción. Mientras me sacaba la carrera a duras penas, me dio por escribir mucho. Aún no sabía escribir, pero escribía.
     Hasta este año no he aprendido a escribir; de hecho, ahora estoy en proceso de aprendizaje. Aprendo no sólo a crear personajes y a estructurar novelas, a hallar el ritmo interno de los poemas, al puñetazo certero del relato breve; aprendo también del mundillo, de la industria, de los guetos, de lo mejor y lo peor de esto, de aspectos extraliterarios que, las más de las veces, determinan el producto final.
     De entrada, el prejuicio. Prejuicios con respecto a la literatura de género, la literatura infantil y juvenil, y la edad del autor. En lugar de valorarse la obra como tal, se exploran estos conceptos como si fueran determinantes a la hora de ofrecer una obra digna. La literatura de género, salvo contadas excepciones (en su mayoría clásicos), no recibe el respeto que pueda despertar la "literatura seria" o convencional. Así, todo el mundo conoce a Lucía Etxebarría, pero no a David Jasso, por poner como ejemplo un autor español con una obra contundente. Las editoriales grandes no apuestan por autores de terror porque la gente no quiere pasar miedo, porque el público mayoritario no conoce la novela de terror más que de oídas. En gran parte, no la conocen porque los grandes grupos editoriales no quieren perder el supuesto respeto con el que cuentan al apostar fuerte por una novela de terror. Afortunadamente, se dan casos que dictan la excepción, en especial debidos a modas (el género Z ha dado lugar a una sobresaturación de zombies de todas las formas y colores) y novelas que se han adaptado al cine o televisión, aunque no tengan la calidad literaria de los grandes del género.


     En cuanto al segundo prejuicio del que hablo, literatura infantil o juvenil, no entiendo hasta qué punto es válido, ya que el hecho de que un autor se dedique a esta literatura en especial no determina que no sea capaz de plasmar una historia enfocada a un público adulto de manera satisfactoria. Autores como Laura Gallego, Patricia García-Rojo o Javier Ruescas han optado por escribir para lectores jóvenes, y para más inri literatura de género fantástico, de modo que el prejuicio es doble. No obstante, es innegable que existen nuevamente clásicos (Roald Dahl, J.M. Barrie, Lewis Carroll, C.S. Lewis...) que ponen de relieve la importancia y la calidad de la literatura dirigida a los jóvenes de la casa. Y es que no todo van a ser sesudas historias donde analizar conceptos universales a través del drama de los protagonistas a través de soliloquios, monólogos interiores y demás recursos, aunque podrían serlo. La literatura infantil y juvenil podría utilizar dichas herramientas, aunque a un nivel más accesible. Dignificar la literatura juvenil e infantil es algo que me he propuesto desde diciembre, cuando presenté la novela Los cines somnios de Patricia García-Rojo. En ese acto tuvimos la ocasión de charlar de forma relajada sobre dichos prejuicios, las limitaciones de la literatura para jóvenes y la dudosa calidad de la mayoría de lo que se publica. Así pues, decidí seguir su ejemplo y resucitar una novela que tenía abandonada y ponerme manos en la masa hasta darle forma y sumergirme en una aventura apasionante escrita para chavales jóvenes. No por ello estupidicé la trama o maquillé los hechos relatados. Quien me haya leído, sabrá que no tengo peros en las yemas de los dedos si tengo que matar niños o ponerlos contra la espada y la pared, esto es, no escribí una novela blanca y de estructura lineal, como se supone que han de ser las historias para jóvenes. Utilicé recursos formales como saltos en el tiempo, cambio de narrador, inclusión de metaficción y una serie de estrategias para sorprender al lector y ofrecerle una historia en aparencia algo sosa, pero atractiva y entretenida. La novela cuenta prácticamente con dos personajes gordos, el protagonista y el antagonista, la lucha entre el bien y el mal, y la estructura sirve de pretexto para convertir la narración en un clásico Bildungsroman donde forma y fondo coinciden. Estoy orgulloso con esta novela, porque funciona a tres niveles de manera simultánea, y es muy difícil que esto se dé. De hecho, creo que es una de las pocas veces en que esto ocurre. El hecho de dividir la novela en tres partes prácticamente independientes, como tres novelitas casi autosuficientes, me ha permitido a su vez decidirme por un tono distinto en función de lo que quería contar: de lo naif a lo mágico o lo crudo. Así pues, en mi primera inmersión en la literatura juvenil, no puedo estar más contento y estoy convencido de que encontraré a alguien dispuesto a arriesgar con esta historia atípica que es a su vez una oda al cine. Sirve del mismo modo para afirmar que es posible hacer las cosas bien, alejarse de la mierda ingente que se publica constantemente con historias de adolescentes que son las mejores amigas, que viven en mundos fantásticos, que tienen líos amorosos que no interesan más que a niñas románticas. Hay que follarse las mentes, ¿no? Pues eso, a pelo.
     Tercer punto. Juventud, divino tesoro. Hasta hace poco, se tenía mal considerados a los autores demasiado jóvenes, sobre todo si eran novelistas. Salvo casos de genios como Truman Capote, se decía que para escribir una novela se tenía que haber pasado con creces la frontera de los treinta, ya que la alta literatura nace de la experiencia, no de los intentos desesperados de un mocoso por reinventar la Historia de la Literatura. Ahora, de repronto, sucede todo lo contrario y se publica sin disimulo y sin prejuicios a muchos autores jóvenes. Por suerte o por desgracia, España es el país con más premios literarios, muchos de ellos convocados para dar a conocer a nuevas promesas de las letras. De no ser por muchos de estos premios, yo no sería quien soy. Casi empecé a escribir y me animaron a participar en premios juveniles, de esos para menores de 18 años, cuando aún no sabía escribir, cuando escribía con las tripas, cuando la intuición y lo bonito del proceso. La traición de Wendy es también la consecuencia temprana de uno de estos premios. Al fin y al cabo, dichos certámenes sólo sirven para descubrir talentos y hacerles ver que tal vez lo suyo sea la literatura, a modo de señal de advertencia: "Oye, échale un vistazo a este mundo. Al igual que escribiste este cuento, puede que en unos años sean tus novelas las que se vendan en la librería de tu barrio". ¿Significa esto que dichos libros no deberían publicarse? No creo. Son libros imperfectos, inocentes, frescos, eso es importante, son frescos, pero no tienen la corteza dura del autor que lleva años y años dedicándose a esto. Se tratan, pues, de un primer paso tan bueno como otro cualquiera. 

23 de enero de 2012

José Alberto Arias gana el concurso de relato fantástico "Hijos de Mary Shelley"

Noticias EFE

Sevilla, 21 ene (EFE).- El escritor jiennense Jose Alberto Arias ha ganado con su relato "Alicia" la primera edición del concurso de relatos fantásticos "Hijos de Mary Shelley", promovido por la Consejería de Cultura e Imagine Ediciones para Ámbito Cultural.
     La convocatoria estaba dirigida a los participantes de la Escuela de Escritores Noveles de la Consejería de Cultura y el jurado que estuvo constituido por los escritores Félix J. Palma, Guillermo Busutil, Vanessa Montfort y Fernando Marías.
     Según ha destacado Fernando Marías, en el relato ganador, "Alicia", se identifica a un escritor "arriesgado y ambicioso" que entremezcla autómatas, zombis, escritores de literatura juvenil y hasta psicoanalistas.
     El premio de este certamen consiste en la publicación del relato ganador en el segundo volumen de la colección "Hijos de Mary Shelley", que será presentado en primicia en la Feria del Libro de Zaragoza 2012 junto a escritores de primer orden del género fantástico.
     "Hijos de Mary Shelley" es un proyecto dirigido por Fernando Marías y producido por Silvia Pérez Trejo de Imagine Ediciones para Ámbito Cultural, cuyo objetivo es generar actividades literarias y creativas alrededor del género fantástico.
     El título recuerda la noche de 1816 en que el matrimonio Shelley, Lord Byron y Polidori se contaron historias de terror para matar el tedio en Villa Diodati, y surgió la obra "Frankenstein".
     Jose Alberto Arias (Bélmez de la Moraleda, Jaén, 1987) es licenciado en traducción de inglés y francés, y Máster de Profesorado en la Universidad de Granada.
     A los 15 años comenzó a escribir y a ganar certámenes de relato a nivel nacional y comarcal como el de 'Escritores Noveles del Pacto Andaluz por el Libro' en 2007, el Certamen de Narrativa Joven 'Desencaja' del IAJ en 2009, y en 2011 el 'Premio Diputación de Jaén para Escritores Noveles'.
     Actualmente disfruta de una beca para creadores en la Fundación Residencia de Estudiantes de Madrid, donde trabaja en su segunda novela. EFE

16 de diciembre de 2011

Nosotros, que poseemos la tierra

Me fascina lo paranormal, lo que escapa a nuestro entendimiento, lo que nos aterra... Me encanta ser del pueblo de las Caras porque siempre tendremos ese misterio por determinar, porque no son pocas veces las que me he preguntado a cuento de qué ese fenómeno. Yo, el escéptico, el ateo, el a-terrado. Por eso me han fascinado siempre las leyendas urbanas (la chica de la curva, el loco del gancho, los extraterrestres, las abduciones...) porque son hechos paranormales que nacen de lo cotidiano. Porque, si le ha pasado al primo de un amigo, te puede pasar a ti.
     Por eso, no es de extrañar que, cuando comencé a escribir, me desviviera, sin entender estilos ni géneros, por esta temática, este terreno oculto en la niebla. Tampoco lo hice con demasiado acierto: reinterpretaciones de leyendas urbanas, magia e Historia... y sin embargo, todo aquello me curtió en cierto modo. Mi escritor de la adolescencia fue Stephen King, señor a quien sigo manteniendo un enorme respeto. Él me llevó a Poe y a Lovecraft, y a Borges, y... el resto de la historia es evidente. 
     La cuestión es que un día llegó un destello metafísico y escribí la historia de un señor que moría por error, e inventé mi Cielo, o cómo yo imaginaba que sería el cielo, y por aquel entonces ideé también la historia del último enterrador de un pueblo. ¿Quién entierra al enterrador?, era la premisa. Tenía dieciséis, diecisiete años, no recuerdo, y daba palos de ciego que, a fuerza de ensayo y error, daban en la diana. Empezaba a crear un universo perverso, triste, pesimista y muy oscuro; con todo, muy real, porque todo sucedía en un lugar que yo conocía bien: un pueblo. Un pueblo pequeño en el que todos sabían de todos, donde cualquier hecho excepcional daría la vuelta por todas las calles en minutos. Sucesos paranormales que suceden en pueblos pequeños. Superstición y tradición. Miedos humanos. 
     Bien, el tiempo pasaba y ese universo perverso no hacía más que (inconscientemente) alimentarse y crecer. Le nacían aristas por todas partes, la muerte ya no era una muerte limpia, el Cielo dejó de existir, porque yo no creo en el Cielo, porque nada me parece tan aterrador como que un muerto nos diga que no hay Más Allá, que tras la muerte se acaba, no hay luz, no una puerta, no San Pedro, sólo el FIN. El fin aterra al hombre. Ahora, visto lo visto, me hace gracia la inocencia con que retrataba a esos personajes, todos víctimas de circunstancias que escapaban a ellos, a lo sumo esa maldad innata que no se puede evitar, de modo que cuando seguí ese camino traté de crear una relación de causa-consecuencia en las vidas de mis personajes. 
     Alguna vez me he visto en la tesitura de buscar un texto sobre Jaén entre mis páginas desordenadas, y casi siempre he dicho no, es imposible, yo no escribo de Jaén. Porque, aunque digo que escribo de lo que conozco, en esencia mis historias son universales. Están ambientadas en pueblecitos de Jaén, cierto, algunos sin nombre, sin fecha, historias universales y anacrónicas; es decir, historias que puedan afectar por igual a cualquier lector. Resulta que la Diputación de Jaén, en un esfuerzo por hacer promoción de la tierra, convoca un premio literario para escritores noveles. Las bases aclaran que el contenido debe versar sobre la provincia de Jaén. 
     Yo quería participar, y de hecho llevaba unas semanas ideando una historia con bastantes puntos autobiográficos para convertirla en una novela, claro que para escribir una novela hacen falta meses, no unos días o semanas, de modo que pensaba desistir. No obstante, luego comprobé que otra opción era enviar un recopilatorio de relatos con un hilo que los hilvanara para crear la pieza de ropa, la camisa sencilla del aceitunero o la costurera. Bastaba eso, y fue cuando abrí la carpeta del ordenador titulada "Relatos" para buscar cuáles tenían elementos comunes, cuáles respondían a un patrón de ambiente, ubicación o cualquier suerte de unión. Di con varios y los modifiqué en su justa medida para acabar de localizar esas historias, en su mayoría de fantasmas, en el mismo universo. Tenía medio libro... Daba la casualidad de que, para una antología sobre leyendas urbanas de toda España, propuse escribir sobre las Caras de Bélmez, y me dieron luz verde. Escribí un relato donde ficción y realidad se mezclaban de forma medida, con el cual quedé bastante contento. Recordé ese relato y lo sumé al medio libro que llevaba, y me dije que con dos o tres cuentos más, bastaba para concurrir al premio. Dicho y hecho, me puse varios días a escribir sin parar unos relatos en función de la columna vertebral que iba cobrando el libro. La columna vertebral, dicho sea de paso, se trataba de un poema de Cernuda, "Un español habla de su tierra", del cual utilicé tres o cuatro versos para introducir cada cuento. Cuando escribí los dos cuentos restantes, en concreto los que abren el libro, me dije que así estaba bien, aunque me quedaba algo raquítico y añadí un par de cuentos de ciencia-ficción que situé en un futuro (más bien dos) postapocalíptico para poner el broche final al recopilatorio. 
     Así, al final tenía un libro con varios puntos en común, a saber: temática sobrenatural, ambientación rural, el poema de Cernuda como camino a seguir y, por último, la familia Almagro, protagonista de varios de los cuentos, cuando no de todos. Faltaba titular el libro, que me había quedado bastante jiennense, lleno de olivos y muertos y espíritus y esa atmósfera enferma de la que hablaba. El título llegó solo, como si estuviera decidido mucho antes de que yo, a los dieciséis años, empezara a escribir ese primer cuento sobre leyendas urbanas que acaban mal. Hasta ahí eso. 
     Hoy tengo el placer de anunciar que, de aquí a unos meses, tendremos la ocasión de encontrar en librerías Nosotros, que poseemos la tierra, ese reverso oscuro de un Jaén deformado por el espejo de la fantasía y la muerte, ese concepto extraño de tierra de olivos donde la gente se pierde y aparece muerta al cabo del tiempo. A todo esto, el libro comienza así: "Jaén me desconcierta".

11 de noviembre de 2011

Horror Hispano: Monstruos clásicos

Vengo con noticias estupendas. Tras un año en el que he escrito mucho (mejor o peor, pero mucho), empiezo a cosechar. Ya sabéis que mi relación con el terror es estrecha, sobre todo desde que pertenezco a Nocte.
     En este caso vengo a hablar de la estupenda antología Horror Hispano: Monstruos clásicos, cuyo último número se centra en los monstruos de toda la vida vueltas de tuerca inclusive. No recuerdo muy bien cómo acabé ahí, sólo que un día recibí un email donde se me anunciaba que había sido seleccionado para ser publicado en esta interesante antología. Por si fuera poco, dentro de la publicación encontré nombres de otros compañeros de la asociación, de modo que no puedo ser más feliz. La antología ha sido compilada por Darío Vilas en la editorial especializada H-Horror. Lo mejor es que, dado que se trata del número final de la colección, ha salido a la venta con el precio irrisorio de 3,50€, gastos de envío incluidos. Vamos, que quien no lo compra es porque no quiere. A todo esto, para hacerse con uno o varios ejemplares, basta con pasarse por la tienda online.
     En cuanto al relato en sí, se trata de un cuento que escribí para la iniciativa de www.elcuentacuentos.com hace unos años, y ahora lo resucito y lo saco a la luz para desempolvarle el polvo. Se trata de "Padre e hijo contemplan el mar", un cuento muy sencillo donde un padre y un hijo conversan acerca de la vida en un mundo donde la vida pende de un hilo, y no digo más. Los relatos incluidos en la antología son los siguientes:



Sin embargo despierto, Miguel Aguerralde
El extraño, Ángeles Mora
El tocado por Ra, Ana Morán
Eve, José Luis Cantos
¡Que vienen los indios!, Jesús Alberto Godillo
Padre e hijo contemplan el mar, José Alberto Arias
El amor de una madre, Ana M. Castillo
Let´s move, Pedro Escudero
Las tres muertes del monstruo, Andrés Abel
Aquelarre, Nuria C. Botey
El extraño caso de Robert Louis Stevenson, Juan Ignacio Vidal
El preso recibe una visita, Jordi
La caricia del monstruo, Ivan Mourin
La vecina del cuarto, Javier Martínez
La prenda, Oscar Muñoz
Dejad que los niños se acerquen a mí, Elena Montagud

14 de mayo de 2011

#sinmiedo: ESTAMOS CANSADOS

Volvamos a lo de siempre.
23 años.
Licenciado en Traducción. Máster de profesorado.
Idiomas inglés y francés, bien. Alemán, algo. Nativo español.
Una novela publicada y muchas antologías.
Redactor de diversas revistas culturales.
Codirector de otra, La Cuerva.
Parado.


Me hablan los medios y me tocan los huevos. Me habla la gente y me tocan los huevos. Pienso en el futuro y me toca los huevos. Me llaman ni-ni y soy capaz de clavarle a alguien un cuchillo en el pecho. Y va en serio, joder.
Tenemos una clase política que no nos representa, que nos ve como recursos para su beneficio personal. Vivimos en un país laico donde la Iglesia tiene más poder de acción que cualquier otro organismo. Y bueno, luego está la banca haciendo ricos a unos pocos y hundiéndonos en la miseria a los demás. Pero ante todo esa clase política que no nos hace justicia, esa clase política que se hace llamar democracia, como si de verdad los hubiéramos podido elegir limpiamente, de cero, y ellos se esforzaran por hacer nuestra vida más llevable.
Por eso, protesto.
Yo quiero una democracia real. Quiero un país donde se valore la preparación de los jóvenes. Un país donde la religión sea un recuerdo marchito. Un país donde no se nos venga el mundo encima cada mañana.
Mañana saldremos a la calle por toda España y protestaremos por el sistema capitalista, por la política, por la malversación, por la precariedad laboral, por la vulneración de derechos humanos... Si crees que nadie te representa, que el binomio PPSOE son dos caras de la misma moneda, manifiéstate.
Estás en tu derecho.
Mañana, el pueblo por el pueblo.

23 de diciembre de 2010

Jou, jou, jou, Feliz Navidad


¿Os gusta la Navidad? ¿En serio? ¿Por algo en concreto? ¿Por estar con la familia? ¿Porque hacéis recuento y echáis la vista atrás y os dais de que un año más nada ha cambiado en vuestras vidas y albergáis la esperanza de que el año que entra suponga toda una revolución? ¿Por la cantidad ingente de comida insalubre? ¿Por el frío? ¿Por la temporada de trabajo en el campo? ¿Por los regalos que nunca llegan como querrías que llegaran? ¿Por los concejales vestidos de Reyes Magos? ¿Por el betún? ¿Por el carbón? ¿Porque ya no sois niños? ¿Porque os gusta comeros una docena de uvas al ritmo de las campanadas? ¿No os gusta bailar con la música del Telediario? ¿Por el gasto de los ahorros de once meses?


pd: en estas fechas tan señaladas, Apenas el 28,1% de los españoles se declara "católico practicante". Los mayores de 60 años, con un 90,4% de creyentes, sustentan la Iglesia 

3 de diciembre de 2010

Taberna espectral

Muy pronto a la venta: Taberna espectral. Quince historias de fantasmas de NOCTE en 23 Escalones


Es maravilloso cómo todo avanza este año. Ahora mismo, por ejemplo, mientras contesto a una entrevista para la revista Leer, ultimo algún relato o fragmento o texto para que me publiquen en condiciones en libros de verdad. Hoy, sin ir más lejos, me han publicado dos poemas míos (traducidos también al inglés por mí) en la revista estadounidense The Scrambler. Para leerlos, clicad en los nombres:


Y la primera publicación en formato físico, ya mismito, en unos días, Taberna espectral.
Muy pronto a la venta: Taberna espectral. Quince historias de fantasmas
    Muy pronto saldrá a la venta, tanto en formato electrónico como en papel,Taberna espectral, la antología de relatos de fantasmas que hemos preparado para estas Navidades gracias a la colaboración de los escritores de NOCTE y a Juan de Dios Garduño Cuenca, novelista cordobés autor de Y pese a todo (Dolmen Editorial).
   Juntos nos hemos atrevido a compilar quince historias verdaderamente sobrecogedoras creadas por quince de los mejores narradores españoles del género de terror. No puedes perdértela.

No sé si soy unos de los mejores narradores, pero tengo la suerte de ser uno de los quince autores incluidos con mi relato "El después"... historias de fantasmas supongo que de todo tipo: fantasmas con sábanas, con cadenas, con ouijas, sin todo esto, fantasmas que poseen, que asustan, que reprochan... Muertos que andan entre nosotros. Pronto en las librerías. ¡Menuda locura para despedir el año entre escalofríos!