26 de diciembre de 2012

El Doctor y la chica imposible


Cuando comenzó la temporada 7 de Doctor Who, algunos pensamos que Steven Moffat tenía un peculiar sentido del humor cuando vimos ni más ni menos que a la actriz que iba a ser la nueva companion interpretando a un personaje menor, de estos episódicos, cuando la presentación de la nueva companion del Doctor interpretado por Matt Smith estaba prevista para el especial de Navidad.
     Lo primero que destaca de Clara, la joven interpretada por Jenna-Louise Coleman, es lo resuelta que es. En esto es parecida a Amelia Pond, una chica que, a pesar de -o debido a- su juventud no se amilana ante lo desconocido y prefiere hacer preguntas. Hay una principal diferencia, y es que Amy ya tuvo un encuentro con el Doctor cuando era una niña, mientras que para Clara todo esto es -hasta que se demuestre lo contrario- nuevo. Así, que ella emprenda la búsqueda y se arroje a los brazos del Doctor para saber, saber, SABER. A este respecto, si Amy me recordó a Wendy con su Peter Pan particular, Clara me ha recordado a Alicia. En lugar de caer por la madriguera sube las escaleras interminables, más allá de las nubes, mientras persigue al conejo blanco encarnado por el Doctor. En el camino se cruza con criaturas extraordin...extraterrestres, aliados del Señor del Tiempo. Por último, tenemos el estanque helado a modo de espejo, pero también la presencia de los sueños como elemento relevante en la trama del Especial de Navidad. Puede resultar esto rebuscado, pero de momento Clara, como digo, me ha parecido más una Alicia descarada que otra cosa. Suman puntos a su favor, además de su exuberante feminidad, ese juego de registros, de estrato social en el que se mueve, del Londres humilde y sucio al de las clases privilegiadas, como una suerte de Jeckyl y Hyde o monstruo social imparable. Entonces, muere. En el momento en que conocemos a la nueva companion, muere. No sé si esto será frecuente en la mitología whovian (tengo pendientes los clásicos, de acuerdo), pero ya es la segunda vez que vemos morir a la actriz, tal y como apunta MacGuffin en su análisis de este episodio navideño.
     De este modo, con el descubrimiento, giro y cliffhanger final, Clara Oswald tiene pinta de convertirse en leitmotiv del resto de temporada, o en mcguffin o en el puzzle, como yo digo. Clara, nada más presentarse, se ha convertido en un enigma para el Doctor y el espectador, aunque es evidente que tiene material companion de sobra. Si estábamos encariñados con los Pond, y lo estábamos, llega el momento de descubrir qué nos puede contar la chica imposible, como la ha definido el propio Doctor. La chica que ya ha muerto dos veces para salvar la situación, la chica que, por tanto, no debería estar, la chica que el universo ha escrito para que esté y volver a salvar al Doctor de su solitaria deriva.

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