10 de enero de 2013

Renovarse o morir

Se aproximan cambios importantes.
Ya es 2013, ese número horrible (sigo siendo para esto de los números un maniático que se deja impresionar por las primeras impresiones), y yo con estos pelos. Con tan poco tiempo, con tantas cosas pendientes, tan poca escritura, tanto trabajo, tanto desencanto.
Este año no he vuelto la vista atrás en un ejercicio de nostalgia. Tampoco me he propuesto una lista de propósitos como hacía todos los eneros. Mi plan en esta ocasión es más sencillo: vivir. Hacer cosas que quiero. Aprovechar las oportunidades que se me presenten, y a dos semanas del año pasado puedo decir que las oportunidades llegan en masa.

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