19 de septiembre de 2013

Buffy: Love vs Life

Muchas voces escépticas se alzaron con la decisión de Jane Espenson (quién si no) de incluir a un personaje que dinamitaba la mitología de toda la serie y, lo que es más importante, el mensaje por el que se ha caracterizado Buffy, Cazavampiros desde la primera escena del piloto: el poder femenino. La introducción de Billy, un chaval de dieciséis años, homosexual, que se convierte en Cazador por convicción, entraba en colisión con lo que conocíamos hasta la fecha de todo este universo. La primera Cazadora, creada por poderosos hombres, era una mujer agresiva y salvaje, casi demoníaca, cuyo legado saltó de generación en generación, de mujer en mujer, hasta llegar a Buffy Summers. La inclusión de una segunda Cazadora (Kendra primero, a la que sucedió Faith) ya fue un giro de las leyes naturales sobre las que se cimentaba la ficción, como lo fue, al final de la serie en televisión, la activación de todas las Cazadoras potenciales, lo que, por ende, suponía un refuerzo del mensaje original. Si la serie comenzaba con el poder femenino como eje principal, su conclusión era toda una explosión de este concepto con mujeres alrededor de todo el mundo convertidas en heroínas anónimas, con Willow rozando la divinidad, con Buffy salvando, una vez más, al mundo del Apocalipsis. No obstante, durante las temporadas ocho y nueve, ya en cómic, el tema principal de la serie ha parecido tambalearse, si bien la protagonista ha sido capaz de cambiar las reglas del mundo mágico dos veces consecutivas, o al menos esto da a entender el final de la novena temporada.

La cuestión: a lo que íbamos. Billy. Introducir un personaje nuevo entre los Scoobies, no sólo un personaje episódico y prescindible. A estas alturas, y ya hablé del tema, volver a la adolescencia, también columna fundacional de la ficción, resulta imposible con los protagonistas existentes. El invento con Dawn no funcionó demasiado bien a este respecto, y tampoco el de las potenciales, ya que el tema adolescencia y dudas y errores y angst quedaba disperso y alejado de la comedia de instituto que poblaba la serie en sus primeras entregas. Sin embargo, la llegada de Billy y su entorno (amigos, novio) nos retrotraen a esa dinámica fresca de la juventud, que vira más hacia la comedia, y a temas que ya dieron tanto juego como el  primer amor. Aunque suponga otra vuelta de tuerca sobre la mitología, aunque los chicos no puedan ser Cazadores (al menos, no legítimos, no místicos, porque existen Cazadores: Xander, Oz, Wood...).

Aquí es donde entra en juego Love vs Life, esta entrega especial que se ha publicado de manera paralela con el tramo final de la línea  principal de la Temporada 9, sólo que en tres números de la revista Dark Horse Presents. La historia de Billy, el Cazador de vampiros, transcurre a la vez que los intentos de Buffy, Willow y Xander por salvar el mundo en el centro del planeta. Mientras tanto, Billy trata de salvar su pueblo del incremento de zompiros, a su novio y a sus seres queridos, mientras se replantea qué hacer con su relación. Al volver de San Francisco, donde conoció a Buffy (tras, además, ser aceptado por ésta en el núcleo de los Scoobies), sus ideas han cambiado. La propia Summers le ha aconsejado sobre qué decisiones tomar en el amor cuando se es un Cazador. Por eso, nada más llegar a su pueblo, le deja las cosas claras a Devon y decide cortar con él por su propio bien. La gente siempre deja a la gente por el bien del otro. Pero Devon no lo entiende, y el padre de Devon, tampoco. Y las cosas, entre zompiros y amigos y familia, se complican, y finalmente deciden (o al menos así lo dan a entender) darse una oportunidad más.

Pero no es eso lo importante. En plena lucha, en la decisión del momento, de la adrenalina, de la vida o la muerte o el amor, el mismo Billy tiene flashes de la Primera Cazadora, es decir, las mismas visiones que han tenido por siglos las Cazadoras elegidas por la magia, y aunque esto aún no se explica, y supongo que se hará más adelante, viene a determinar que la introducción del personaje es totalmente lícita y canónica, que tal vez en un mundo sin magia donde las Cazadoras no pueden ser llamadas, las nuevas Cazadoras (o Cazadores) son formados por decisión propia en ausencia de potenciales. Como digo, una nueva vuelta de tuerca a todo el universo ficticio. Y eso que la décima temporada, que se viene de aquí a unos meses, parte de nuevo con las reglas cambiadas. Esto podría convertir a Billy en único en su especie, o, por qué no, abrir una nueva senda de Cazadores que velen por el legado de la primera mujer que combatió a los demonios. Y es que no sólo las mujeres tienen sus propios demonios, y en un mundo tan metafórico como el de Buffy Cazavampiros era lógico que todos los sujetos tuvieran su representación. Como digo, nos guste o no, esto es canon. Nos guste o no, las reglas han cambiado.
Y nos gusta.

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